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La baja cobertura de uno de los pilares de la trazabilidad

8 de agosto de 2011

En Chile, la trazabilidad del ganado bovino partió oficialmente en enero de 2005, en forma voluntaria y obligatoria sólo para los Planteles Animales Bajo Certificación Oficial (Pabco); los predios infectados con Brucelosis y Tuberculosis Bovina; los predios limítrofes o fronterizos; y los predios con veranadas.
Se trata de un sistema que está sostenido sobre cinco pilares: el Registro Oficial de Establecimientos Pecuarios (Rol Único Pecuario); los Dispositivos de Identificación Individual Oficial (Diio); el registro del movimiento animal; el Sistema Oficial de Información Pecuaria; y la Declaración de Existencias Animales.
Este último componente se materializa año a año en el mes de julio. Específicamente hasta el día 31 recién pasado. El trámite busca conocer el número de animales que posee cada propietario y propietaria en los establecimientos pecuarios. La información corresponde a la dotación de animales, según categoría, presentes en el predio al 30 de junio del año de la declaración.


La acción tiene como fin poder obtener, anualmente, información actualizada de la cantidad de animales que posee cada región y su distribución geográfica.
Por ello, año a año, el Servicio Agrícola y Ganadero realiza una importante campaña para incentivar a los productores y productoras a realizar este trámite.
Vanesa Max, encargada regional de Protección Pecuaria del SAG Los Ríos, comenta que se trata de una iniciativa de gestión público-privada, que apoya a los programas sanitarios oficiales desarrollados por la institución, tales como, la erradicación de tuberculosis y brucelosis bovina, la prevención de enfermedades en campos de pastoreo cordillerano y permite mejorar las garantías en los Predios Bajo Certificación Oficial, entre otros.
“Asimismo, garantiza la seguridad sanitaria de los productos pecuarios nacionales que se exportan. Y fue un gran apoyo para llevar ayuda a los afectados por las cenizas de El Caulle en las comunas de Lago Ranco y Futrono”, señala.
Pese a ello, el sistema avanza menos rápido de lo esperado. En cifras, en la temporada 2010 -hasta el 31 de diciembre- sólo el 28,3% de los predios con Rol Único Pecuario (RUP) había declarado sus existencias. Es decir, 3 de cada 10 ganaderos había cumplido con su obligación.
El encargado del área pecuaria del SAG de La Araucanía, César Bonilla, reconoce que la proporción de predios registrados que realizan su declaración es baja. Pero tiene una explicación. “Considerando el tipo de propietario de ganado bovino, aproximadamente el 95% de los productores son pequeños en la Región de La Araucanía. Y los objetivos del programa de Trazabilidad apuntan a los mercados de exportación y programas sanitarios”, sostiene.
Con todo, explica que el SAG estableció como meta para el año 2010 que declarara el 30% de los propietarios con RUP. Y para 2011 esperan llegar al 40%. “En los porcentajes anteriores, están cubiertos los predios que participan en los objetivos del programa de trazabilidad actual”, advierte.
El ex presidente de Fedecarne, Alejandro Granzotto, cree que la principal falencia en el sistema, se relaciona con que no hay incentivos y a la inexistencia de un programa de trazabilidad total.
Es decir, un sistema donde todos los productores deban participar, para mejorar los datos disponibles y la toma de decisiones generales. De otra forma, dice, el avance siempre será lento.
El director del SAG Los Lagos, Alfredo Fröhlich, coincide en que en cuanto a las declaraciones de existencias queda bastante por hacer, sobre todo en aquellos establecimientos de ganado que tienen una vinculación mucho más esporádica con las materias sanitarias.
“Aquí el servicio está haciendo esfuerzos por incorporar a pequeños ganaderos que producen animales para autoconsumo, para que se sumen a esta nueva herramienta que es la trazabilidad sanitaria”, explica.
Desde su perspectiva, estos procesos de control son paulatinos y de incorporación gradual, porque consideran un cambio conductual de los ganaderos frente a los procesos productivos de los que son parte.
Sin embargo, Fröhlich enfatiza en que también hay un tema de jerarquización. Según explica, el SAG ha establecido distintas prioridades en el desarrollo de los componentes del programa.
“Los énfasis, por ahora, han estado en el registro de establecimientos pecuarios, en el registro de dispositivos de identificación individual y en el movimiento de animales a ferias, mataderos, o entre predios. No obstante, actualmente el SAG se encuentra trabajando en reforzar canales de comunicación que permitan aumentar la Declaración de Existencia Animal”, acota.
Desde su perspectiva, es importante que los ganaderos entiendan que la DEA no involucra aspectos tributarios sino que su motivación tiene que ver con la sanidad. “Pero también es relevante destacar que tiene particular importancia en la gestión individual del predio en materias como la certificación de plantel libre de determinadas enfermedades -brucelosis, tuberculosis, leucosis- fundamentalmente en aquellos establecimientos destinados a las exportaciones”, asegura.
En ese plano, están haciendo esfuerzos de difusión para registrar a los establecimientos pecuarios que aún no lo hacen. Y tener una mayor cobertura en las declaraciones de existencia animal.

¿amigable?
Uno de los problemas que enfrenta hoy el sistema, a juicio de los actores del rubro, es que por estar enfocado a la ganadería de exportación -entre otros elementos- no incentiva a todos los productores. Claro, la exportación de carne sigue siendo un nicho en el cual la mayoría de los ganaderos no participa.
Según el gerente técnico de la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno (Sago) , José Antonio Alcázar, hay al menos dos elementos que hacen que el sistema no avance como se esperaría.
El primero es el engorroso sistema que rodea a la trazabilidad y la declaración de existencias. “Hoy el sistema es tan malo que obliga a los funcionarios del SAG a digitar manualmente los datos de cada uno de los animales”, comenta.
El segundo, se relaciona con que no genera incentivos o castigos a los productores que realizan sus declaraciones anuales.
A su juicio esto se debería solucionar con el nuevo Sistema de Información Pecuaria (Sipec), el cual dará la posibilidad de actualizar en línea cada uno de los componentes del programa. Un sistema que está en marcha blanca.
Se trata de un software que registra todos los componentes del Programa de Trazabilidad Sanitaria y permite identificar los universos de ganado de distintos tipos de planteles pecuarios; el movimiento de ganado; y además controla la identificación individual del ganado a nivel predial.
La nueva versión del software -que está a prueba y en marcha blanca- tiene perfiles de acceso no sólo para el equipo del SAG sino también para los productores, las plantas exportadoras cárnicas, las ferias de ganado, los médicos veterinarios acreditados y terceros acreditados.
La herramienta informática permite a los productores ingresar sus datos y actualizarlos; revisar información asociada a la sanidad de sus animales; saber qué animales están registrados y cuáles aún no; obtener información sobre el registro de movimiento de sus animales; efectuar la declaración anual de existencia animal en su predio; hacer seguimiento al trabajo del médico veterinario acreditado, entre otras cosas.
“El Sipec está operativo y hoy día, on line. Cualquier productor puede realizar su declaración de existencia”, dice César Bonilla, quien en todo caso remarca que hay un problema cultural y también de acceso.
“Se debe considerar el tipo de tenedor ganadero regional, no todos tienen acceso a internet. Sin perjuicio de lo dicho anteriormente, tampoco se quiere ejercer coerción en un tema que recién se está socializando. En otras palabras hacer de la identificación del ganado y la trazabilidad un objetivo nacional para permitir gestión ganadera desde el punto de vista económico, productivo y reproductivo y así mejorar la competitividad de los ganaderos y permitir un mejor desarrollo de la actividad. Los ganaderos tienen la palabra fundamental”, recalca Bonilla.
Por el lado de los productores, el gerente de Sago, cree que se tomaron malas decisiones en torno al sistema informático a usar.
Según Alcázar, el error estuvo en que el SAG desembolsó una gran cantidad de recursos y tiempo desarrollando un software para implementar el Sipec.
Pero comenta que hay empresas chilenas dedicadas a este tema que tenían el programa listo e incluso vendido a otros países. “Lo que se debió hacer fue externalizar un servicio que ya está creado. Así el SAG se hubiese ocupado de la parte que le corresponde que es asegurar las condiciones sanitarias y velar por la implementación del sistema”, agrega.
De acuerdo a su experiencia, el sistema debería ser de muy fácil uso y ni siquiera se requeriría hacer una declaración anual. “El ganadero debería entrar a internet, declarar una sola vez sus existencias y luego ir actualizando los datos cada vez que entran o salen animales del plantel”, dice. Así de sencillo.
Otro de los factores que atenta contra la declaración es que a muchos pequeños productores no les “conviene” decir cuantos animales tienen. Sobre todo, cuando existen deudas con organismos como Indap, con los cuales tienen su propio ganado como garantía. A esto se suma la agricultura de subsistencia, que tiene un manejo mucho más precario de su actividad.

La Región de Los Lagos concentra la mayor parte de la actividad ganadera en Chile. Según explica el director del SAG en la zona, Alfredo Fröhlich, en el Programa de Trazabilidad Sanitaria, existen metas o porcentajes de avances para cada uno de sus componentes.
En particular, se han fijado la meta de registrar el 80% del universo de establecimientos bovinos de la región, lo que equivale a 20 mil 723 predios que quedarían este año con sus Rol Único Predial.
De igual forma, en cuanto a colocación de aretes (identificación individual animal) la región tiene como meta llegar al 44% del número total de bovinos existentes; y para el caso de la Declaración de Existencia Animal, la meta regional es llegar a 8 mil 289 predios registrados.
Para el caso del registro de establecimientos pecuarios (primer componente del programa) el SAG ha centrado sus esfuerzos en los productores bovinos. Y el avance en la región es de un 70% en esta especie.
Así, se han priorizado los establecimientos que son más relevantes en los sistemas productivos del país como son las ferias de ganado, los mataderos, y las plantas lácteas, todos ellos por tratarse de lugares donde confluye mucho ganado.
Y los planteles que mantienen alguna condición especial como certificación sanitaria, certificación de exportación o incluidos en programas especiales de vigilancia sanitaria.

Fuente: Revista del Campo Sureño.

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