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Las novedades del seguro agrícola

20 de junio de 2011

La incorporación de olivos, frambuesas y la Región de Tarapacá, son parte de los cambios. Nuevos seguros en ganado y praderas también se suman. Se espera llegar a las 20.400 pólizas.
Andrea Tapia Mayer El pasado cuatro de marzo, José Valdenegro, junto a su hijo Álvaro, ambos productores de trigo de Santo Domingo, recibieron $1.200.000 y $860.000, respectivamente, como reparación por los daños productivos sufridos a causa de la sequía. El dinero provenía de su póliza de su seguro agrícola, que los protegió, entre otras cosas, de los estragos de la falta de agua. Estaban contentos con el resultado. Si bien cada una de las pólizas costó del orden de $110.000; ellos habían pagado sólo alrededor de $15 mil cada uno. La diferencia de cerca del 90% del valor, la financió un subsidio del Estado a través de Indap. De no haber tenido la protección, probablemente lo habrían perdido todo.

En sus inicios el seguro agrícola partió en forma tibia. Los agricultores no tenían internalizado lo que significaba, a pesar de que cubría una de sus pesadillas habituales: los riesgos climáticos más frecuentes, como sequía, lluvias, heladas, vientos, nieve y granizo, que afectan la producción agrícola. En un principio la garantía funcionó sólo para ciertos tipos de agricultores -los pequeños- y algunos cultivos, como los principales cereales.

Entendiendo que el costo de tomar un seguro podía hacer que mucho productor quedara excluido, y que lo que se pretendía era precisamente disminuir el riesgo especialmente para los agricultores más vulnerables, la mecánica fue que el Estado financiaría el 50% de la prima neta, más 1,5 UF por póliza, con un tope de 80 UF por agricultor al año. Claro que hubo variaciones, según el cultivo. Así, los cereales tienen un subsidio especial de 75% de la prima, más 0,6 UF por póliza, con el mismo tope.

Desde 2009, Indap ofrece un subsidio adicional, llamado PACSA, que permite financiar hasta el 95% de lo que no queda cubierto por el subsidio estatal, explica Ricardo Ariztía, director nacional de Indap.

La tibieza inicial se fue perdiendo, a medida que los agricultores que habían contratado el seguro quedaban mejor parados frente a nevazones, heladas, inundaciones o sequías. Aquí también se han hecho cambios, como cobertura para daños por la minería. "Este seguro lleva diez años y su crecimiento es sostenido, con tasas que superan los dos dígitos de un período a otro", dice Bárbara Salinas, gerenta general de Cliens Corredora de Seguros, que opera con Magallanes, una de las dos compañías que lo trabajan.

"El crecimiento se debe, además de la toma de conciencia de que ésta es la única forma de protegerse, a que el Estado ha realizado una fuerte campaña promocional, en la que el mensaje apunta a que la gente se proteja y aproveche el subsidio del Estado. Eso ha sido clave", concluye Eugenio Rodríguez, director ejecutivo del Comité de Seguro Agrícola.

Aumento continuo

También ha ayudado el hecho de que se ha ampliado el tipo de coberturas. Así, en un principio sólo se cubrían algunos rubros como cereales, pero hoy se han incorporado hortalizas, cultivos industriales, forrajeros, leguminosas, invernaderos y semilleros. Y, en 2009, se sumaron frutales como uvas de mesa, pisquera, viníferas, manzanas, arándanos y paltos, aunque estos últimos, sólo para pequeños productores.

Para este año se sumarán olivos y frambuesas, con lo que se beneficiará a más de 1.500 productores de este berry, entre Coquimbo y Los Lagos, cuenta Eugenio Rodríguez."El año pasado se aseguraron más de 100.000 hectáreas y queremos seguir avanzando, porque todavía estamos en torno al 10% de cobertura. En 2011 esperamos subsidiar 170.000 UF; por lo tanto, estamos hablando de más de US$ 7,7 millones. El año pasado fueron unos US$ 6 millones, así que vamos creciendo", dice.

Si se trata de proyecciones, Rodríguez estima que este año llegarán a las 20.400 pólizas, bastante más que el 2010, en que se contrataron 18.764.

En mayo de 2010 había 3.400 pólizas, a mayo de este año, 5.800. Respecto de la siniestralidad durante 2010, actualmente está en pleno proceso de liquidación. Se especula que será cercana al 70%.

El seguro también ha extendido su cobertura territorial. Para este año se incluirá a la Región de Tarapacá, que se sumará a las ya cubiertas regiones de Arica y Parinacota, Atacama, Coquimbo y Los Lagos.

"Indap incorporó este año a pequeños agricultores de la Región de Tarapacá, adecuando el seguro a riesgos como aluviones y daños ocasionados por depósitos minerales que puedan afectar los cultivos. Se encuentra en evaluación incluir a Arica y Parinacota y Tarapacá en una cobertura adicional que proteja a los cultivos ante bajas temperaturas, como ya existe en la zona central para el arroz", declara Ariztía.

En Comsa también evalúan la creación de nuevos seguros para muerte del ganado, por accidente o enfermedad, y para praderas, pues éstas se deterioran y causan la pérdida de su capacidad talajera.

¿Y los daños del volcán?La erupción del volcán, que afecta al cordón Caulle podría provocar daños en animales y ciertos cultivos, como algunos granos y berries.

Sin embargo, para los afectados el seguro no les sirve, pues la erupción volcánica no está entre los considerados actualmente como riesgos.

"Los daños provocados por erupciones volcánicas o terremotos no se encuentran cubiertos por la póliza, ya que se consideran como cataclismos, desde el punto de vista técnico", dice Salinas.Tampoco se cubren los daños provocados por plagas, enfermedades, incendios u otros asociados a riesgos climáticos.


Fuente: Revista del Campo -El Mercurio

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